Se utilizaron escáneres de alta resolución para
crear una copia digitalizada perfecta de la imagen como archivo de seguridad.
La medida tiene otras aplicaciones en el estudio
de la talla con vistas a su conservación, así como para realizar copias
fidedignas en cualquier tamaño y material.
La imagen del Cristo de la Noche
Oscura constituye una de las obras más singulares de Francisco Palma Burgos. Unánimemente
alabada por la originalidad con la que el maestro plasmó la visión de Jesús
muerto y descoyuntado, aun pendiendo de la cruz, transmite una fuerza y una
espiritualidad muy especiales. No en vano el “padre” de la idea fue San Juan de
la Cruz y la misma ha inspirado a artistas de renombre, como Salvador Dalí.
La Junta Directiva es muy
consciente de este hecho y también de que el culto de la imagen requiere de su
movimiento y traslado con carácter periódico (bajada del altar, traslados,
montaje y desmontaje en el trono, etc.); momentos todos ellos en los que,
aunque se pone el máximo cuidado, no se puede descartar el riesgo de que ocurra
algún accidente. Por estas razones se adoptó la decisión de proceder a la
realización de un backup (copia de
seguridad digital) en tres dimensiones de la imagen.
En manos de un técnico experto que maneja equipos de alta resolución
Tras un estudio de las
posibilidades existentes en el mercado, la elección del técnico recayó en Jesús
Rodero Pérez, Doctor en Geología por la Universidad de Granada, y actualmente
vinculado al CETEMEC (Centro Tecnológico Metalmecánico y del Transporte), cuya
sede está en la vecina localidad de Linares. Jesús ha realizado esta tarea
sobre varias imágenes señeras de las semana santa cordobesa, ciudad donde reside.
Por sus escáneres han pasado el Cristo de la Misericordia, el del Remedio de
Ánimas, el de la Salud o el del Calvario de Puente Genil, además de varias
dolorosas. Cuando realizó el trabajo
sobre el Cristo de la Misericordia, el diario ABC (edición del 6 de marzo de
2014) daba la noticia destacando que ese escaneo permitía recoger la imagen con
un grado de exactitud prácticamente absoluta, “desde los grandes rasgos hasta
cualquier pequeña señal de la madera si la hay”.

Los equipos utilizados (dos escáneres
de tipo handheld, con precisiones de
entre 50 y 100 micras) se manejan a una distancia de entre 40 y 70 cms de la talla y emiten luz fría que no afecta a
la policromía. Estos aparatos captan entre 10 y 20 fotogramas por segundo de
cada parte de la imagen, para obtener detales de hasta pocas micras (milésima
parte de un milímetro).
Mediante dicho procedimiento
quedan registradas de forma paralela la geometría de la imagen y la policromía,
por lo que a partir de esta copia resulta posible estudiar directamente la
talla en cualquier punto, “levantando” digitalmente la policromía sin necesidad
de realizar catas sobre ella. Esta posibilidad abre un campo interesante para
el estudio del proceso creativo seguido por el artista desde diversas
perspectivas (materiales utilizados, técnica, análisis anatómico, etc.) y
facilita la toma de decisiones a la hora de abordar las tareas de conservación,
dado que permite, por ejemplo, el
análisis de fuerzas y puntos débiles de la talla.
Una jornada de trabajo para recoger todos los archivos de imágenes
El sábado, 22 de septiembre, fue
la jornada elegida para llevar a cabo los trabajos de campo. La imagen fue
descendida del altar mayor por un grupo de directivos y colocada en un lateral
de presbiterio, del que previamente se había retirado el Santísimo. La
ubicación tuvo en cuenta las especificaciones técnicas previamente comunicadas,
especialmente sobre el grado de luz ambiental más adecuado. Según explicó Jesús
Rodero, el brillo en la policromía es unos de los principales problemas que
pueden darse, ya que un exceso del mismo dificulta seriamente la tarea. Cuando
visualizó la imagen adelantó que el estado de la policromía era óptimo para
llevar a cabo su labor.

Antes de comenzar la tarea el
conservador de la imagen, Alfonso Ruiz de la empresa Legno Restauro, le retiró
la corona de espinas, ya que la talla debe ser escaneada tal y como salió de
las manos del autor. También se adoptó la decisión de escanear la imagen en
algunos segmentos junto a la cruz, dado que esta forma parte sustancial del
diseño de la misma, aunque digitalmente será posible separarla para estudiar o
reproducir la imagen sola.
Al ver la imagen por primera vez Jesús Rodero transmitió que le
resultaba muy original ya que transmitía
una sensación de dinamismo que no es frecuente en un crucificado. También
señaló que lo puntos más delicados para escanear iban a ser el pelo y los pies,
sobre todo la morfología de los dedos y la conjunción de los pies con el paño
del sudario.

Lentamente procedió a ir tomando
la lectura de los escáneres. La imagen se dispuso sobre unos pies de forja que
permitían la toma de imágenes desde cualquier punto y evitaban tener que
moverla durante todo el proceso. Cada
una de estas lecturas constituye un archivo que luego hay que reunificar en una
malla poligonal que forma la imagen exacta. Esta imagen digital consta de tres
archivos, uno contiene la geometría de la imagen propiamente dicha, otro guarda
el registro de la policromía en cada punto y un tercero permite ensamblar los dos
anteriores para poder acceder a cada uno de ellos o al conjunto según resulte
necesario. El tamaño del archivo principal supera 1,2 GB de datos.
El trabajo se prolongó hasta casi
las 20 horas y luego requirió de varias jornadas en que las imágenes obtenidas fueron
limpiadas y ensambladas correctamente
hasta constituir una reproducción perfecta. Este sistema permite que si en el
futuro se acometiera una restauración parcial o completa podría actualizarse la
copia digital para mostrar las partes sobre las que se ha actuado y el estado
anterior y posterior a dicha actuación.
Recepción del trabajo terminado
El domingo, 19 de noviembre,
Jesús Rodero se desplazó nuevamente a Úbeda para hacer entrega de los archivos
que contienen el proyecto completo en varias versiones, que permiten su manejo
en función de las necesidades.

En ese momento se proyectaron los
resultados. La intención de la Junta Directiva es presentar los trabajos en la
próxima Asamblea General.
El contrato firmado para la
realización de estos trabajos incluye una cláusula de confidencialidad que deja
en manos de la Cofradía el control de todos los archivos e imágenes, de modo
que no resulte posible la reproducción o el uso de las mismas sin su permiso
expreso.
Varios hermanos han comunicado ya
su interés por disponer de copias a escala de la imagen, posibilidad que gracias a este proyecto
resultará ahora viable. La hermandad cuidará de que los materiales empleados en
estos procesos sean dignos e idóneos y certificará la exactitud de las
reproducciones, que serán numeradas y quedarán registradas.
Imágenes a cámara rápida de parte del trabajo realizado.