domingo, 12 de enero de 2014
ASAMBLEA GENERAL DE LA COFRADIA
miércoles, 27 de abril de 2011
MARTES SANTO 2011. FIESTA PRINCIPAL Y VÍA CRUCIS
Comenzaba la mañana del Martes Santo con un sol primaveral que conforme iba avanzando la tarde y se aproximaba la hora de la Fiesta Principal se iba tornando en nubes y lluvia, presagio de una noche gris que si bien no iba a impedir la celebración del Vía Crucis sí podía suspender el caminar del Cristo de la Noche Oscura por las calles del barrio de San Pedro de regreso a su templo de Salesianos.
A A A las 8,30 de la tarde, con la incertidumbre de la climatología, daba comienzo la celebración de la Eucaristía que este año presidia el Padre Héctor Antonio Cáceres Zalazar OCD, quien supo transmitir a los asistentes el espíritu de San Juan de la Cruz, el santo que inspiró la imagen de nuestro Cristo crucificado. Acompañaban en el Altar al Padre Héctor D. Ildefonso Fernández de la Torre, párroco de Santa Teresa, D. Ignacio Torres Gonzalo, párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Móstoles, D. Felipe Acosta Rodríguez SDB, director del Colegio Salesiano y D. Antonio Rodríguez Fenoy SDB, consiliario de la cofradía. La fiesta fue preparada como en años anteriores con todo detalle por el hermano Bartolomé J. Martínez García con la colaboración del vocal de cultos Victor Expósito Villar. Durante la celebración de la Fiesta, sobria pero cargada de contenido, se llevó a cabo un acto de ofrenda y oración en torno a la imagen de Nuestro Señor Sentenciado y María Stma. de la Penas.
A las 22,15 horas se abrían las puertas de la Iglesia de Santa Teresa y daba comienzo la procesión encabezada por la cruz guía que iba escoltada a ambos lados por los faroles guía; a continuación de éstos la campanilla y unos doscientos hermanos vestidos con la túnica reglamentaria completaban el guión a quienes acompañaban un numeroso grupo de devotos (cada año mayor) que detrás de la bandera y en algunos casos entre las filas de hermanos con las consiguientes molestias que ocasionan a quienes procesionan, llevaron hasta Salesianos al Cristo de la Noche Oscura. Cinco escuadras de hermanos se formaron para portar al Cristo por las calles de Úbeda que inició su andadura a hombros de los hermanos de menor estatura. Las estaciones del Vía Crucis fueron exquisitamente preparadas por el hermano Francisco José Cayola Cortés quien con un lenguaje claro y directo supo transmitir sin complejos muchas de las injusticias y desigualdades con las que hoy en día seguimos encontrándonos, situaciones en donde continuamos viendo el mismo sufrimiento y persecución que padeció Jesús y quienes defendieron sus enseñanzas. En la lectura contó con la participación de los hermanos Francisco J. Moro Herrador y Víctor Expósito Villar y con el acompañamiento de todos los sacerdotes que participaron en la Eucaristía.
Quienes acompañaron al Vía Crucis hasta su finalización pudieron vivir un momento especialmente emotivo cuando en el transcurso de la décimo tercera estación, en el momento de la muerte de Jesús, un grupo de integrantes de la Agrupación Coral Ubetense que asistían al Vía Crucis entre el público interpretó “Señor aquí me tienes” de la Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach, dirigidos magistralmente por D. Adrián Navarrete Orzaez. Los allí presentes se vieron sorprendidos por una inesperada escena que proporcionaba a los sentidos un alto grado de emoción y religiosidad; la unión de la palabra, la música y la escultura brindaron a los asistentes un momento de singular belleza que invitaba a la oración y el recogimiento.
A la una y cuarto de la madrugada, tras la última estación y la oración al Cristo de la Noche Oscura, finalizaba la procesión del Martes Santo con la satisfacción de haber llevado un año más la palabra y la imagen de Jesús por las calles de nuestra ciudad, tal y como se viene haciendo desde aquel lejano mes de marzo del año 1966. martes, 8 de diciembre de 2009
JOVENES DE ACCIÓN CATÓLICA, MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD. EN RECUERDO DE MANOLO MOLINA.
En su recuerdo y como homenaje a los Jóvenes de Acción Católica, transcribimos un artículo que Manolo Molina escribió en el año 2006 con motivo del cuarenta aniversario de la fundación de la Cofradía y que hasta la fecha no ha sido publicado, en donde relata su relación con la Semana Santa de Úbeda y su vinculación y la de Acción Católica con la Cofradía del Cristo de la Noche Oscura.
NOCHE OSCURA Y ACCION CATÓLICA.
No sé ni cómo ni porque llegue a J.M.A.C. Debió ser por los años 50 y pico. Tampoco sé con certeza quién me llevó “apadrinó”. - pudo ser mi amigo Bonifacio de la Cuadra, ya que vivíamos cerca.-. Para mí todo aquello era nuevo, pero los caminos de Dios son distintos a nuestros caminos.
Hoy revisando los libros de actas, me encuentro con que en el año 43, ya se habla de un viacrucis organizado por los jóvenes de Acción Católica por los barrios periféricos de la ciudad. A mí me “sonaba” que en los años 60 se hacía un vía-crucis por las calles de Úbeda el viernes de dolores. Recuerdo especialmente uno que se hizo desde San Nicolás con el Cristo de la Expiración hasta la Iglesia de la Trinidad y que en el recorrido se predicaban las estaciones desde un balcón. También se hablaba de organizar una cofradía con un titular Cristo de la juventud. De cómo por aquellos años se hablaba de un Cristo que se había encargado a D. Francisco Palma Burgos y de ver el boceto. El Cristo, casi el mismo de ahora, inspirado en el crucificado de San Juan de la Cruz. Con la sola diferencia de que en las cuatro esquinas eran cuatro clavos los que hacían de farol. Una corona de espinas y un cáliz. Según Palma Burgos, había hecho un “Cristo Desgarrado”.
Por lo “leído” la asociación no tenía dinero ni para comprar un balón de fútbol, -según consta en acta de esas fechas- y, en esa situación económica era impensable un gasto elevado como era el coste de una imagen -165.000 pesetas-, habrá que abandonar la idea, aunque cuando se retome será por antiguos alumnos salesianos, que anteriormente habían pertenecido a la A. C. y que ya tienen posición y posibles. Antiguos alumnos salesianos que trabajan fuerte para la ubicación de un colegio en nuestra ciudad.
A pesar de haber estado siempre vinculado a las cofradías y ser muy cofradiero como la mayoría de los ubetenses, no he pertenecido de pleno derecho a ninguna. La Virgen de la Soledad estaba cerca de mi casa y mi padre era el único, no del gremio, que pertenecía a ella y no solo pertenecía, sino que formaba parte de su vida; se encargaba desde el arreglo del trono hasta de contratar a los portadores que casi siempre eran “los cachitos”, y que buenos sufrimientos le hacía pasar sobre todo los viernes santos, un poco pasados de zumo de la uva. Como era natural, mis hermanos y yo siempre estábamos allí, ayudando o estorbando.
Más tarde mi lazo de unión particular fue con el Cristo de la Expiración, ya que al tenerlo en la iglesia de la Trinidad, raro era el día que no lo veía por el coro o por la ventana del despacho de la JAC. Cuando la Virgen de los Dolores es incorporada a la cofradía, recibo el encargo de medir los metros de terciopelo que serán necesarios para el manto, que es encargado a Francia ya que en España no hay telares que fabriquen una pieza de esas dimensiones. Por este motivo tendré la oportunidad de ver de cerca -cara a cara- a la Virgen de los Dolores en varias ocasiones.
A pesar de todo esto y del cariño de tengo a todas y cada una de la imágenes de nuestro patrimonio semana santero, -cada una por una particulares circunstancias- será el Cristo de la Noche Oscura el que de manera particular me insta a formar parte de su cortejo penitenciario de los martes santos.
El Cristo de la Noche Oscura y la Acción Católica han tenido desde su origen una ligazón particular, y por lo mismo el que muchos y muchos jóvenes que han pasado por Acción Católica hayan pertenecido a la cofradía. Ha sido rara la generación en la que no se hayan incorporado a la misma varios miembros, y en la actualidad, una buena cantidad de los que la componen de alguna manera son o han sido miembros ella. Así que para nosotros la cofradía y el Cristo de la Noche Oscura, más que salesiana ha sido siempre el Cristo de la Juventud de Acción Católica.
Manuel Molina. T. S.
Fotografías Jesús Delgado Martínez y Luis Cobo Soto.
jueves, 21 de mayo de 2009
EN RECUERDO DE D. GONZALO HUESA, UN SACERDOTE INQUIETO
Su reciente fallecimiento, precisamente el 8 de Diciembre festividad de la Inmaculada, en su ciudad natal, Ronda, en donde desempeñaba la labor de Párroco de Santa María la Mayor, bellísima iglesia rondeña, en pleno centro monumental, enriquecida por D. Gonzalo con el templete del Corpus, el impresionante retablo del Vía Lucis Mariano, el Misterio de la Encarnación y el Cristo de la Reconciliación, hizo que se reunieran en su funeral dos Obispos, más de treinta sacerdotes e innumerables feligreses, familiares y amigos que abarrotamos el templo, para ofrecer nuestra última plegaria y dar nuestro definitivo adiós al “rondeño universal, al salesiano amigo, al siempre sacerdote, al hombre generoso, detallista, familiar, sorpresivo, desconcertante, creativo, inquieto, trabajador incansable, permanentemente enamorado de Dios, de María Auxiliadora, de los jóvenes, de las personas…, que ha ido dejando su huella por donde ha estado; una huella múltiple y honda, perdurable; ha sido un sembrador de Evangelio, de sueños, de alegría, de ilusiones, de esperanzas, de autoestima, de amistad, de confianza en la Providencia”, palabras literales con las que lo retrató su gran amigo D. Juan Andrés Fuentes, Director durante el Cincuentenario de los Salesianos, el día que lo presentó antes de pronunciar su estupendo Pregón, última vez que estuvo entre nosotros, próximo ya a partir para la Casa del Padre.
Su relación con Úbeda y sus gentes fue intensa y fecunda durante los seis años que estuvo entre nosotros (desde 1963 hasta 1969). Destinado al Colegio Salesiano nada más concluir sus estudios de Filología Románica, confiesa, según manifestó en su Pregón, que le dolió y que se disgustó muchísimo, pues para él Úbeda, más que Córdoba, era una ciudad “lejana y sola”. Después entendió que a Úbeda se llega llorando, pero se la abandona llorando todavía más.
La creación de la Hermandad del Cristo de la Noche Obscura, fue otro logro, compartido por un grupo de intrépidos Antiguos Alumnos y amigos de los Salesianos, que se plantearon esta pregunta: ¿Por qué no crear una Cofradía, cuya única finalidad fuera la de conservar el ejercicio público del Vía crucis, cada Martes Santo, por las calles de la Ciudad? Se contestó que sí y se fue perfilando, con ideas y opiniones de aquellos fundadores, cómo debía ser tal Cofradía: una Hermandad algo especial; no se podía intentar ni competir, ni emular, ni dañar a ninguna de las Hermandades ya existentes en la Ciudad; había que salvar el Vía Crucis popular, asegurar la participación, decidir qué Cristo se llevaría y cómo portarlo para que todos lo vieran; qué tipo de túnica convenía a los Hermanos… Una cosa quedó clara: la creación de la Hermandad estaba decidida.
La ejecución del Cristo de la Noche Obscura adquirió caracteres de difícil odisea. A la hora de buscar escultor, el acuerdo fue unánime: lo tenía que tallar Palma Burgos; pero Palma Burgos había colgado las gubias y se había dedicado sólo a la pintura, además se había marchado a Italia. El trabajo de localizarlo, de hacerlo venir de nuevo a España, de argumentarle y de convencerlo fue mérito exclusivo de Andrés Fuentes Garayalde. Visitado en Málaga el escultor, D. Gonzalo le explicó cómo querían fuera el Cristo. Transcribo sus palabras, tomadas del Pregón del Cincuentenario: “No queremos un Cristo cualquiera. Queremos un Cristo que, visto de frente sea el Cristo de Velázquez. Y visto desde los balcones, porque es un Cristo procesionable, se vea descoyuntado y caído hacia delante, como el Cristo de San Juan de la Cruz interpretado por Dalí. Caído a plomo, como queda una golondrina muerta cuando se coge por la punta de las alas. Así de sencillo”. Una vez terminado en un taller improvisado en el Colegio Salesiano, Palma Burgos le dijo: “D. Gonzalo, hemos hecho un buen trabajo. Fíjese bien. De frente, el Cristo de Velázquez, pero con más dramatismo. Desde arriba, el de S. Juan de la Cruz…¡¡D. Gonzalo, quien quiera verle la cara, tendrá que ponerse de rodillas!!.” En la Semana Santa de 1966, la Hermandad hizo su primer desfile procesional. Tras abandonar Úbeda, D. Gonzalo ha vuelto en diversas ocasiones para participar y dirigir el Vía Crucis de sus amores.
También fue D. Gonzalo pionero, junto a D. Manuel Fernández Peña, en la creación de un Centro Juvenil de la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos en el edificio de la Cultural, abriendo así la acción salesiana al trabajo con jóvenes no inscritos en el Colegio. La primera actividad que se creó fue la del teatro y así fundó el TES de Úbeda con un grupo de inolvidables jóvenes aficionados entre los que cabe destacar a Antonio Castillo, Manolo Piña, Gregorina Fuentes, Conchita Ortega, Alfonso Bordés, Rosarito y Juan Ramón Martínez Elvira, a los que nos unimos después antiguos y nuevos aficionados al teatro, que engrosaron el número de socios del TES. La actividad teatral sirvió de gancho para montar el resto de actividades que se desarrollaban en la Cultural: Coloquios de Educación, Escuela de Idiomas, Cursos de Administrativo, Conferencias Quincenales, Tertulias de Arte…
Jueves, 20 de Noviembre de 2008, 13´15 horas, y me dice: “Antoñito, hijo mío, coge un papel y escribe lo que te diré, y léelo tú el día de mi entierro para despedirme de esta manera”:
Jesús Amigo, si me quieres aquí estoy, como siempre. Te doy gracias Señor por todos los bienes que me has dado en vida y por los que me darás ahora en la muerte.
Doy gracias a mi familia por la educación y el cariño que me han dado. Doy gracias a los amigos por haberme sabido querer, aun contando con mis defectos.
Pido perdón a Dios por lo que le he ofendido y por lo que le he olvidado. Pido perdón a mis hermanos de sangre por la cantidad de disgustos que les he proporcionado.
Pido perdón a mis amigos y antiguos alumnos por el trato que, a veces, les dispensé y por los escándalos y malos ratos que les haya podido dar.
A todos los amigos, feligreses y hermanos de hermandades que tanto me han ayudado, mi cariño, mi recuerdo y la promesa de pedir por ellos ante Dios.
A todos aquellos a los que hubiera podido ofender les pido perdón, haciéndoles constar que muchas veces les he podido hacer llorar por aquello de que bien los he querido.
No lloréis porque me voy. Soy feliz al saber que me espera mi Amigo Jesús y que dejo aquí tantos amigos como sois vosotros, hasta que Dios quiera.
Un abrazo, Gonzalo Huesa Lope.
Concluir por mi parte, que es tan amplio el “currículum” de D. Gonzalo, tal vez no conocido en su totalidad porque sólo estuvo unos pocos años de su vida entre nosotros, que no voy a explicitarlo en estas líneas; pero sí destacar de él, una vez más, lo que dijo D. Juan Fuentes en su presentación: “Esta es la grandeza del que ha llegado a reconocerse en público como pobre hombre, humilde cura, modesto profesor.”
Y yo añado y ha sido honrado en vida con los títulos de Hijo Predilecto de Ronda y Prelado Doméstico de Su Santidad, de ahí su consideración de “Monseñor”, con la que lo hemos nombrado al comienzo de nuestro artículo.
Descanse en paz.

