“Surtidores
en el camino”

La obra del padre de los
pobres y los enfermos, San Juan de Dios, se cruzó a continuación en mi vida y
con ella su cruz, Granada. Después vino el camino de Santiago y la
peregrinación a Tierra Santa, ni los bosques enmeigados o el conflicto árabe-israelí impidieron surtirme de
nuevo de la experiencia. La noche de vela del Santo Sepulcro de Jerusalén no
dio cuartel a mi alma, y siempre en cada semana grande de mi querida tierra,
todas las noches oscuras se desvanecían al final de cada martes santo, destapar
mi capuz y contemplar el rostro del Cristo de Palma Burgos al llegar a mi
colegio salesiano.
El sentir desde la
experiencia es fundamental para el crecimiento espiritual, y porque olvidar es
debilidad humana, hay que ser asiduo en su práctica. «Cada año te acompaño en
tu lenta agonía del vía crucis penitencial», cada distancia recorrida seca mi
tanque y revivir la mayor manifestación de amor de la historia lo llena. El
martes santo en Úbeda con el Cristo de la Noche Oscura lo rebosa. No pudo tener
mejor advocación la mística de San Juan de la Cruz.
El próximo día 11 de marzo
Úbeda será Jerusalén, y nosotros seremos cirineo, Pedro, Pilato, Sanedrín,
soldados, discípulos… La palabra será protagonista en la vía dolorosa del
claustro de Santa María y, a la hora de nona, las piedras de la basílica no
temblarán, porque no hay velo que se rasgue en dos, porque el viacrucis de
Úbeda cumple cincuenta años de surtir experiencias, de disipar tinieblas, de
ser firme testigo de que Dios vive.
¿Qué es lo que espero con el
vía crucis extraordinario? Colmar mi depósito y seguir haciendo camino.
Víctor Villar-Aragón
*
*Nuestro hermano colabora con la Junta
Directiva y colaborará en la organización del Viacrucis extraordinario.
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